A partir de cierta edad
empezamos a preocuparnos por el envejecimiento de las células y
el riesgo de sufrir enfermedades asociadas al mismo.
Como sabrás, nuestro cuerpo,
al igual que todo lo que nos rodea, está constituido por átomos
que se agrupan en moléculas. Una molécula estable contiene
átomos con electrones emparejados. Cuando alteramos nuestras
moléculas, dejamos entrar unos elementos químicos que atacan
severamente a éstas. Estos son los llamados RADICALES LIBRES.
Éstos son desechos que se
acumulan en nuestro organismo e impiden que nuestras células
trabajen con normalidad. Afectando principalmente a la piel, al
sistema cardiovascular, sistema nervioso, inmunológico, hígado y
a la disminución de la masa proteica.
Los factores que incrementan la
producción de los Radicales Libres y por tanto aceleran el
envejecimiento son la contaminación atmosférica, ingesta abusiva de
fármacos, ejercicio físico excesivo, consumo de alcohol y drogas y
procesos infecciosos, inflamatorios y traumatismos.
Por ello una mala nutrición da
lugar a la manifestación de las lesiones producidas por estos
Radicales Libres. Se la denomina "Estrés oxidativo" y es el origen
principal del envejecimiento prematuro del ser humano.
De VITAL importancia son los
llamados ANTIOXIDANTES. Auténticos "guerrilleros" contra los
radicales libres. Estos son compuestos naturales que tienen la
capacidad de reaccionar, sin generar nuevos elementos tóxicos.
La mejor manera de minimizar los efectos de
los radicales libres e impedir la oxidación es procurar
establecer un equilibrio adecuado entre los diferentes agentes
antioxidantes. Los complementos nutricionales nos ofrecen
fórmulas de sustancias antioxidantes, simples o combinadas, que
deben ser acompañadas de determinados hábitos de vida saludables que
contribuyen a dificultar la oxidación.
Una dieta equilibrada es
una pieza clave para mantener una buena salud. No tienes excusa
para impedir que el envejecimiento y las enfermedades
degenerativas afecte a tu organismo.