La
desnutrición es un problema grave que se presenta principalmente
en niños, en personas crónicamente enfermas, en quienes padecen
de algún trastorno de alimentación (anorexia, enfermedad
celíaca...), personas que siguen rígidas dietas de exclusión,
los alcohólicos y los ancianos que viven solos.
Cuando la dieta no es equilibrada
(consumo elevado de productos
elaborados y pocos alimentos frescos) el déficit de minerales
puede llegar a traducirse en
graves problemas de salud.
Los minerales son importantes para lograr el
mantenimiento del cuerpo en perfecto estado de salud. Pero, como
el organismo no puede fabricarlos, debe utilizar las fuentes
exteriores de los mismos, como son los alimentos, los
complementos nutricionales, la respiración y la absorción a
través de la piel, para poder asegurar un adecuado suministro de
ellos.
Los
minerales más importantes para nuestro organismo son los
siguientes:
Calcio. Ayuda a mantener
fuerte los huesos y los dientes, vital para la
transmisión nerviosa, la coagulación de la sangre y las
funciones musculares.
Magnesio. Componente
importante de los huesos y los dientes; ayuda a los
impulsos nerviosos; importante para la contracción
muscular.
Fósforo. Ayuda a formar y
mantener huesos y dientes sanos; necesario para liberar
energía en las células; esencial para la absorción de
muchos nutrimentos.
Potasio. Junto con el Sodio, ayuda a mantener el
equilibrio de los líquidos y los electrólitos en las
células, para mantener un ritmo cardíaco regular y para
mantener la presión arterial normal. Esencial para la
transmisión de todos los impulsos nerviosos.
Sodio. Con el Potasio, regula el equilibrio de
líquidos; es esencial para el funcionamiento de los
nervios y los músculos.
Cromo. Importante para regular los niveles de
glucosa en la sangre; ayuda a regular los niveles de
colesterol en la sangre.
Cobre. Necesario para el
desarrollo de los huesos y la formación del tejido
conectivo. Ayuda a absorber el hierro de los alimentos.
Presente en muchas enzimas que protegen contra los
radicales libres.
Yodo. Parte vital de las
hormonas secretadas por la glándula tiroides.
Hierro. Componente esencial de
la hemoglobina y de muchas enzimas que intervienen en el
metabolismo de la energía.
Manganeso. Componente
vital de varias enzimas que intervienen en la producción
de energía; ayuda a formar el tejido óseo y el
conectivo.
Molibdeno.
Componente esencial de las enzimas que intervienen en la
producción de ADN y ARN; puede impedir la caries dental.
Selenio. Mineral antioxidante:
protege las células contra el daño de los radicales
libres. Vital para el desarrollo sexual normal.
Azufre. Componentes de dos aminoácidos esenciales
que ayudan a formar muchas proteínas en el organismo.
Zinc. Esencial para el
desarrollo normal, la reproducción y la inmunidad. Ayuda
a la acción de muchas enzimas.